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TamboresQueRíen: Entrevista a Jordi “Tamir” Satorra

Entrevistamos a Jordi Tamir Satorra

¿Cuál es tu formación profesional y cómo llegas al mundo de la musicoterapia?

De niño estudié piano ya que tengo la suerte de que mi madre es pianista. A partir de los 18 he estado siempre en contacto con el jazz y la percusión étnica estudiando aquí en Barcelona y en Cuba. El atractivo del tambor y del ritmo ‘que me seducía y me cautivaba’ me llevó hacia territorios afro-culturales en los que las personas se conectan entre sí a través de la percusión , del canto y del baile y hacia territorios afro-religiosos, en los que el tambor “conecta con lo invisible”.

Esto ha sido para mi una manera de conocer culturas con un componente de profundidad esencial, y sobretodo una riquísima fuente de información musical. Más tarde fuí descubriendo, cuantas y cuan ricas son las culturas del mundo, a la vez que semejantes en espiritualidad, utilizando todas ellas la música como medio de generación de energía para acceder a estados emocionales no ordinarios, de ampliación de conciencia, de comunicación de hombres y mujeres, de cada uno consigo mismo, y también con todo aquello ‘màs grande’ que uno mismo.
Finalmente, ‘buscándome… a mi mismo’, se me abrieron las puertas al mundo del crecimiento personal, la meditación, lo transpersonal, el silencio, el vacio que lo llena todo, la música de las esferas, las danzas de la vida… y decido formarme en diversas técnicas terapeuticas que me van acompañando en ese camino de ‘encuentro conmigo mismo’, a la vez que investigo maneras de fusionar este aprendizaje con lo musical y lo esencial.
Trabajo Meditaciones Activas y diversas técnicas de crecimiento personal del ‘Mundo de Osho’, mi nombre ‘sannyas’: sw. Anand Tamir, lo tomo en esta comunidad, hago Meditación Trascendental, Danza Trance, técnicas Chamánicas, conocimiento Ocultista, Reiki, PNL, BioEnergética, Constelaciones Familiares y Coaching Transformacional.
Llego al mundo de la MT al sentirme empujado por el anhelo y la inquietud personal de fusionar a través de mí estos dos mundos: 1- el que me ha hecho como ‘músico’ y 2- el que me ha enriquecido como ‘persona total’. Habiéndo observado desde siempre que la música es una ‘vía’, un ‘canal’, un ‘vehículo’ dirigible hasta quan cerca quieras llegar de tu ‘Ser’. Descubriéndo dentro de ella la genuinidad que legítima a la percusión. Y comprobando que las personas que se acercan al mundo del tambor andan ‘buscando’ algo a través de su contacto, al igual que yo hice y sigo haciendo. Así que: ¿qué mejor que compartir esos descubrimientos?

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional antes de llegar a TamboresQueRíen?

Llevo tocando percusión como músico ‘profesional’ desde hace unos 30 años. He tocado con los principales cantautores de Catalunya, grupos de jazz, orquestas de salsa, musica reagge, africana, comparsas de carnaval, etc. He aprendido muchísimo tocándo en clases de danza, es un campo musicomunicacional de creación al momento, absolutamente directo, vivo, original y creativo. Me ha atraido siempre lo ‘visceral’ en la música. Y así he vibrado con el flamenco y con las percusiónes de origen africano, afro-cubano, afro-americano, afro-brasileño… Éstas músicas tienen el componente de la comunicación entre las personas y crean un valioso marco social integrador de la unión del colectivo, tribu, etc. Un ‘alma grupal’ que expresa aspectos del colectivo desde lo lúdico: celebración de cosechas o abundancia de pesca, nacimientos de nuevos miembros o partidas de miembros añejos… Y a su vez un ‘alma grupal’ a través de cuya música cada persona se comunica desde lo no verbal, conectando con estados alterados de conciencia, fluyendo las emociones y armonizándose la comunidad. En mis búsquedas “formativas” como músico, todo esto forma parte de la información que ‘recojo’, donde además del enriquecimiento como profesional, la música de ‘tribu’ aporta su componente étno-antropolólogico que adquiere vital importáncia y absoluta imprescindibilidad.

¿Cómo y cuándo surge la idea de crear TamboresQueRien?

Tras 7 años de recorrer el mundo con el espectáculo de percusión ‘La vida es ritmo’ de Camut Band y comprobando el efecto energético y el potencial de la percusión en las acciones participativas que ofrecemos desde el escenario y teniendo la necesidad de un contacto directo con las personas, decido crear TQR con el deseo de formar una plataforma con la que ofrecer ‘EXPERIENCIAS A TRAVÉS DE LA PERCUSIÓN’ y con ello gestionar y desarrollar actividades en los campos de la MT y la ‘Musicomunicación Vitalizante’ para individuos, colectivos sociales y corporativos.

¿Qué otros profesionales colaboran contigo en TamboresQueRien?

Percusionistas con experiencia pedagógica, musicoterapeutas, cantores, bailarines, coachs, formadores de áreas empresariales, riso-terapeutas, instructores de bodywork, y animadores/monitores infantiles.

¿A qué perfil de clientes os dirigís?

A particulares en dos sentidos: quienes desean divertirse conociendo la percusión y los ritmos del mundo y quienes están motivados a desarrollar el ‘encuentro consigo mismo’ recuperando el bienestar del ritmo propio. También en este sentido ofrecemos experiencias con percusión a colectivos ya constituidos: grupos de crecimiento personal para una ‘toma de tierra’ lúdica y comunicativa o equipos de trabajo corporativos para desarrollo de habilidades, cohesión de equipo y liderazgo. En lo social: como docencia musical para escuelas una manera distinta de didáctica musical basada en la experiéncia rítmica y como muestra de lenguajes musicales multiétnicos multiculturales.

¿Qué tipo de clientes tiene mayor peso en vuestro negocio?, ¿empresas o particulares?

Hablar de negocio es muy prematuro…Aunque el elemento ‘percusión en grupo’ es muy eficaz, ofrecer a las empresas herramientas para que inviertan en el ‘capital humano’ de sus equipos de trabajo, aún es algo que va pasito a pasito en nuestro país. Dándose el caso, las empresas pueden dejar mayor margen de beneficio económico de un sólo golpe, los particulares representan un goteo constánte no comparable. El beneficio humano está en los dos ‘tipos de cliente’. Las empresas están constituidas por personas que no siempre se encuentran en unos entornos laborales emocionalmente enriquecedores y es precioso para nosotros proporcionar a esos colectivos unos espacios ‘ricos en aprendizaje humano’. Búsqueda hacia la cual el cliente particular ya viene encaminado.

¿Da buen resultado trabajar para empresas a nivel de optimización del ambiente laboral y las relaciones personales? ¿O lo toman más bien como una actividad lúdica?

Da un resultado excelente. La verdad es que hay dos tipos de trabajo en empresas, uno consiste en desarrollar un espacio lúdico, a modo de incentivo, en el cual el ‘hacer música juntos’ significa integración de equipo sin necesidad de hablar de ello. El otro, ya más concreto, es integrar la percusión en una acción formativa determinada, donde ‘el hacer música juntos’ sirve para la reflexión y optimización de los recursos relacionales, de roles y liderazgo, ofreciendo la percusión como motor generador de energía que se utiliza, por sus múltiples posibilidades en dinámicas de equipo, como eje central o de ‘refuerzo’ de dicha acción formativa.

¿Qué tipo de actividades desarrolláis?

Actividades de percusión en grupo donde la experiencia te lleva al aprendizaje, o al desestress.

Las actividades que proponéis, ¿son individuales o en grupo? ¿Con qué criterios determináis el número de personas que deben participar en la actividad?

Grupos pueden ser desde 6 personas a 200, 300, etc… Cada tipología es distinta, y las dinámicas de grupo también. Dentro de lo unos paràmetros estandares, comunes a todo grupo o equipo, me gusta desarrollar un diseño según las necesidades de cada momento, que puede ser de lo más variado, tanto como objetivos y prioridades distintas tengan los clientes. Si podemos hacerlo conjuntamente muchisimo mejor.

Además de TamboresQueRien, eres profesor del master de musicoterapia de la Universidad de Barcelona. ¿Cuál es el perfil de los alumnos que tienes?

Docentes, músicos, terapeutas, personal sanitario…de edades variadas y todos siempre con un fuerte espíritu de servicio e ilusión.

¿Qué tipo de conocimientos imparte este master?

Si he de decirte la verdad: no llego a saber que amplitud tiene este master, no estoy en contacto con todos los demás docentes, aún confiando en el contraste profesional de cada uno no se qué porcentaje existe entre teória y práctica, ni a que niveles de profundidad se llega. Tendremos que ver los resultados a través de las personas que salgan de él, que por algunos de los que conozco, indudablemente muy válido.

¿Qué habilidades o conocimientos crees necesarios para ser un profesional de la musicoterapia?

Evidentemente tanto musicales como terapéuticos. Refiriendose a las constelaciones familiares mi formador, experto terapeuta, me dijo: ‘‘ hacer esto va a ser facil para ti: ¡ es lo mismo que hacer música !’’ ¿Hacer música?… Qué fàcil parece … Facil? No y Si. Claro que sí, pero teniendo en cuenta lo siguiente: Como músico se puede ser un ‘reproductor’ o un creador, no me refiero a ser un J.S.Bach o un Miles Davis, sino a ser uno mismo, en contacto esencial con la música: un descubridor de la música que le pertenece a cada espacio en cada momento. Exáctamente lo mismo ha de ser un terapéuta.

Es fundamental e imprescindible para llegar al cliente (no me gusta hablar de paciente) haber llegado ‘a uno mismo’ primero. Tanto para ser músico como para ser terapeuta, Y AQUÍ ESTAMOS HABLANDO DE LAS DOS COSAS A LA VEZ!! Ha de salir de ti. Ha de suceder. Sólo hay un camino para llegar a la esencia de las cosas, y paradógicamente éste no consiste en ir en dirección a esas cosas, sino en ir en dirección a la esencia de un@ mism@. Sólo desde ese contacto con mi ‘ser’ interior podré ‘resonar’ con el interior de algo externo a mi.

La música es muy ámplia: tenemos lo rítmico, la melodía, la harmonía y el silencio. Está el silencio!! Es música el silencio? Todo es vibración, energía en vibración. Manejar el sonido como fuente de vibración con la que resonar: en positivo o en negativo, abriendo o cerrando, posibilitando o limitando. Saber combinar esos sonidos… En lo terapéutico te puedes extender dede lo corporal anatómico hasta lo energético. Hacia lo emocional. Hacia lo mental, lo lingüístico y comunicacional. Las patologías, cuantas eh? Las enfermedades mentales. El dolor. Los estados de ánimo. Qué es físico y qué energético. Si cada uno es dueño de sí mismo: ¿es la procedencia de la enfermedad ajena o própia? ¿Escojemos nuestras enfermedades? ¿es lo sintomatológico algo contra lo que luchar o un sabio indicador de ‘quien soy’? Hay que saber trabajar desde perspectivas que abarquen lo corporal, lo psicologico, lo emocional y lo espiritual.
Llegar al ‘Ser total’ y al ‘alma’ desde las periferias de la personalidad: sus cuerpos físico y emocional. Hay tanta grandeza en las sanaciones espectaculares como en los pequeños pasitos, tanta en lo trascendental como en lo simple y ordinario. La terápia es algo muy delicado. La salut es algo a la vez natural, sencillo, evidente y directo. Pero somos muy astutos en ocultarla, conocemos millones de maneras. Evidentemente, hay que ‘re-conocer’ los códigos técnicos para utilizarlos cuando son necesarios, ahí se fundamenta nuestra estabilidad. Más que conocimientos, yo considero que hace falta muchísima experiéncia propia y ‘humanidad’ apoyando nuestras acciones, y ésta se despierta con conocimientos pero también se anula con ellos, los conocimientos no te hacen ‘ser’, normalmente ocurre al revés: si ‘eres’ ‘sabes’. No hay conocimiento que adquirir sino un corazón que compartir.

Al fin y al cabo la vida es un ‘vivirla’ no un ‘aprenderla’, es viviéndola que aprendes, eso no está en los libros. Donde está el conocimiento? La terápia yo la veo como la herramienta para que cada uno de nosotros conectemos con aquello que es ‘la auténticidad de nuestra propia vida’. Cuando digo cada uno me refiero a paciente y a terapeuta. Ya que dar es recibir, si no estás dispuesto a sanarte a tí mismo a través del otro, al otro no le puede llegar nada. Es un intercambio!! Lo que sana es el amor, el propio poder y la suficiente humildad.
Nadie tiene el poder de sanar. La sanación sucede. Sucede cuando se tiene el coraje de estar en contacto con la esencia de la vida, no con las interpretaciones y creencias sobre ella. Cuando sólo estamos en contacto con lo que nos han dicho sobre la vida creamos enfermedades. Cuando tenemos el coraje de vivir autenticamente éstas pierden su calidad de ‘molestosas’.
La sanación sucede. Esto lo han sabido los chamanes desde siempre. Ellos han sido los primeros musicoterapeutas. La música es una joya que viene de otra dimensión y que a través del músico se manifiesta en el plano físico. La persona que es capaz de hacerlo enfocándolo en favor del bienestar de otra, trabaja desde el más puro amor. No hay muchos conocimientos que adquirir, sólo habilidades que descubrir, No hay conocimientos que acumular, sólo abrir bien las ‘antenas’, simplemente, a veces, recuperar lo sencillo, lo directo e intuitivo, ahí reside la eficacia.

¿Se puede vivir de la musicoterapia como profesión?

Hay quien lo hace…

¿Cómo ves la situación de la musicoterapia en España? ¿ Crees que es suficientemente conocida y reconocida?

No trabajo en entidades ni en organismos oficiales para saberlo. En este pais hay ya una buena labor hecha, pero queda mucha, muchísima, por hacer.

¿Qué perspectivas de futuro crees que tiene esta disciplina?

Absolutamente brillantes, pero no sabría decirte donde está el futuro.

¿Qué herramientas o recursos usas para formarte y reciclarte como profesional de la musicoterapia?

Quién decide, o define, lo que es un profesional de la musicoterapia? Aprendo de mi própia experiencia y el aprendizaje es a muchos niveles, sé que toco sólo un sector, no trabajo con patologías concretas, sino a nivel de crecimiento personal, ofrezco experiencias de aprendizaje adulto y me gusta llamar a lo que hago MusiComunicación Vitalizante en vez de MT, MusicoSanación o DrumHealing, y así no interferir ‘lingüísticamente’ con las personas que desean hacer de la MT algo reglado, pautado y limitado.

Explícanos una experiencia de aplicación de la musicoterapia de la que te sientas especialmente orgulloso o que creas que es especialmente representativa.


Conmigo mismo:
a través de la danza transpersonal ( o danza trance ) que es una tecnica que se basa en soltar el cuerpo con absoluta confianza en una danza libre con musica de percusión en directo. Con ojos cerrados, el movimiento corporal poquito a poco me pedía que lo dejara libre, que no lo controlara, y lo emocional empezó a fluír libremente, desaparecí en ello, yo estaba simplemente como observador, la mente que gusta de controlar dejó paso a otro tipo de conciencia, una mente nueva distinta a la que utilizamos habitualmente, permeable, que deja de interferir, que no se asusta de no controlar sino que goza de observar y ‘dejar’ que las cosas sucedan por si solas.

Primero entendí que se iniciaba un proceso que ampliaba la conciencia de mi mismo en la medida que me ‘entregaba’ sin miedo a lo que sucediera. Ahí la danza iba por si sóla haciéndome entender que la biología es sábia por sí misma. Que en el cuerpo está todo instalado. Que es la ‘tierra’ donde lo emocional se enraiza. Y que la música es el vehículo ideal para conectar con todo ello.

Tomé contacto con algo de propio ser, una especie de sabiduria ancestral que mi cuerpo me manifiestaba, con la sensación placentera de trascender corazas, de romper cadenas, observando procesos mentales y emocionales instalados en mi desde mi infancia y viendo las procedencias psicológicas de ellos con claridad, el principio y el porqué de algunos procesos básicos en los que me había encallado, miedos ancestrales y creencias erróneas que me mostraban que estaban ahí por que yo las había escogido para crecer pero que ya no iban a ser necesarias porque por el simple hecho de observarlas de raiz ya cumplían su función y ya no iban a necesitar estar más ahí para darme conciéncia.

Luego, en el transcurrir de la vida cotidiana fuí comprobado como miedos y actitudes emocionales reactivas negativas ya no se manifestaban. Eso me hizo seguir buscando por ahí para profundizar en mí crecimiento interior y pasando a formarme en disciplinas de esta índole, escogiendo las meditaciones activas como herramienta de trabajo. Numerosas personas me han manifestado posteriormente haber llegado con ello a estados de plenitud, absoluta ‘unidad’ y bienestar.
A mi, particularmente, me cambió la vida una sóla sesión. Ahí entendí lo grandioso de la experiencia musical, desbloqueándose aspectos psicológicos mios que me han permitido, a partir de entonces, actuar con confianza y coraje ante situaciones donde antes siempre me habia bloqueado.

¿Qué tipo de instrumentos o técnicas recomiendas para las actividades de musicoterapia?

Hay un instrumento y una técnica adecuada a cada persona y momento concretos, recomiendo no confundirse. Siento importante el compensar, el conectar con lo que le provoque balance y movimiento al péndulo: para una persona excitada el tambor le proporcionará desahogo en un nivel, en otro le excitará más, en otro le agotará pero al dia siguiente volverá al punto de excitación; flautas, notas largas, le compensará. Por el contrario para una persona ‘volada’ el tambor será un buén vehículo de bajada a la tierra. Aunque todos tenemos que pasar por las fases de ‘ocultarnos’ detrás de un instrumento, objeto físico externo, antes de disponer del coraje para ‘exponernos’ directamente.
He comprobado en mi mismo que todo lo que ya está conmigo es más efectivo, pero más comprometido a la vez, en éste sentido la própia voz es el instumento sanador por naturaleza. La propia voz descarga la mente neurótica, la própia voz equilibra los propios chakras, te habla de tí, te dice lo que debes pero no quieres oir y al mismo tiempo te abraza, acurruca y proporciona todo el amor que tu mismo sabes que necesitas.

¿Crees que es importante la calidad de los instrumentos que se utilizan?

Si. Es importante en la medida que podamos tener calidad cuando la necesitemos. Esto significa que a niveles sónicos es preferible unos armónicos limpios a otros que no lo sean y es necesaria calidad si lo que se busca está en el terreno del equilibrio. A otros niveles: melódico y armónico, pueden ser adecuados instrumentos de gama media. Para hacer rítmo el propio cuerpo o la propia voz son suficientes.
En percusión siempre se agradece que el instrumento responda y ofrezca toda la gama de frecuencias de la que puede llegar a ser capaz. No puedes disponer de una gama completa de sonidos a la vez que pierdes energía por la poca capacidad de respuesta de instrumentos de baja calidad. También es importante ofrecer calidad si entendemos, desde la ley de resonáncia, que ofrecer un camino al bienestar físico y emocional significa calidad de vida.
No es necesario ‘perderse’ en busca de la calidad del instrumento cuando el benefício está en la salut y lo transformacional. Tampoco es necesario hipotecar ningún aspecto sanador o comunicacional por no tener instrumentos de calidad. A la vez que debes poder disponer de respuesta deribada de la calidad en los instrumentos, para que la creatividad se despierte, y la salut con ello, son precisos bien pocos elementos.

¿Cuáles son las tendencias más interesantes en la musicoterapia actual desde tu punto de vista?

Desconozco esas tendéncias.

¡Muchas Gracias!

 

About the author

Cecilia Barrios

Cecilia es musicoterapeuta, terapeuta gestáltica y publicista dedicada a la creación y difusión de espacios creativos y colaborativos con música.


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