Basada en la música y en la terapia, se ha revelado como un método en ocasiones válido para ayudar a quienes padecen estas enfermedades como las citadas, ya que, al parecer, pueden solucionar discapacidades educativas y favorecer la rehabilitación social. En los últimos veinte años, la musicoterapia ha pasado de ser una disciplina desconocida y con un toque esotérico a contar con un sitio en los planes de estudio de algunas universidades españolas. Quienes han optado durante este tiempo por esta especialidad declaran que su éxito yace en "el torrente de sentimientos que desata la música, un poderoso canal de comunicación entre el interior de la persona y el terapeuta que abre unas puertas a las que la palabra nunca llega". Desde esta perspectiva, abogan por aplicar la musicoterapia en un amplio marco abierto en tres frentes: el lugar de cura (escuelas, hospitales, geriátricos, centros de día...), el tipo de enfermedad o problemática (psíquicas, deficiencias mentales, discapacidad de aprendizaje, rehabilitación de drogodependientes...) y los tratamientos a seguir (escucha selectiva, improvisación, actuación, composición, movimientos, ejercicios verbales, experiencias con el arte...).
En resumen, la musicoterapia se define como la aplicación científica del sonido, la música y el movimiento para, a través del entrenamiento de la escucha y la ejecución sonora, facilitar la comunicación, promover la expresión individual y favorecer la integración social.
Fuente: Investigación médica Eroski consumer

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